María Elena Walsh nació en el barrio de Ramos Mejía, en Buenos Aires, el 1º de febrero de 1930. Su papá era un ferroviario inglés que tocaba el piano y cantaba canciones de su tierra; su madre era una argentina descendiente de andaluces y amante de la naturaleza.
Fue criada en un gran caserón, con patios, gallinero, rosales, gatos, limoneros, naranjos y una higuera.
Un año antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes publicó su primer libro (en 1947), “Otoño imperdonable”, que recibió el segundo premio Municipal de Poesía y fue alabado por la crítica y por los más importantes escritores hispanoamericanos.
En el año 1949 viajó a Estados Unidos, invitada por Juan Ramón Jiménez. En los años ’50 publicó “Baladas con Angel” y se autoexilió en París, junto con Leda Valladares. Ambas formaron el dúo “Leda y María”: actuaron en varias ciudades como intérpretes de música folclórica, recibieron premios, el aplauso del público y grabaron el disco “Le Chant du Monde”. Por esa época comenzó a escribir versos para niños. Sus canciones y textos infantiles trascendieron lo didáctico y lo tradicional: generación tras generación sus temas fueron y son cantados por miles de niños argentinos.
En mi carrera de docente de música disfrutamos mis alumnos y yo con ellas. Una de mis favoritas era esta:

MARCHA DE OSÍAS
Osías el Osito en mameluco
paseaba por la calle Chacabuco
mirando las vidrieras de reojo
sin alcancía pero con antojo
Por fin se decidió y en un bazar
todo esto y mucho más quiso comprar.
Quiero tiempo pero tiempo no apurado,
tiempo de jugar que es el mejor.
Por favor, me lo da suelto y no enjaulado
adentro de un despertador.
Quiero un río con catorce pececitos
y un jardín sin guardia y sin ladrón.
También quiero para cuando este solito
un poco de conversación.
Quiero cuentos, historietas y novelas
pero no las que andan a botón.
Yo las quiero de la mano de una abuela
que me las lea en camisón.
Quiero todo lo que guardan los espejos
y una flor adentro de un raviol
y también una galera con conejos
y una pelota que haga gol.
Osías el osito en el bazar
todo esto y mucho más quiso comprar.
En los ’70 volvió al país y en 1971 María Herminia Avellaneda la dirigió en el filme “Juguemos en el Mundo”. También escribió guiones para televisión y los libros “Tutú Maramba”, "Canciones para mirar", “Zoo Loco”, “Dailan Kifki” y “Novios de Antaño” y canciones de protesta. En 1985 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y, en 1990, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires. En 1994 apareció la recopilación completa de sus canciones para niños y adultos y, en 1997, “Manuelita ¿dónde vas?”, por cierto otras de las canciones favoritas de los niños era “Manuelita”.
María Elena Walsh es una verdadera juglar de nuestros tiempos, cuando recita y canta sus versos, pero también, cuando denuncia subliminalmente diversas cuestiones sociales. Toda su rebeldía, su desencanto, su oposición, su amor a la naturaleza y a los niños han quedado reflejados en numerosos poemas, novelas, cuentos, canciones, ensayos y artículos periodísticos
A fines de 2008 la editorial Alfaguara publicó su libro Fantasmas en el parque.
He aquí un fragmento de su libro:
Sé también por comentarios de antiguas brujas danesas que a los fantasmas no había que dirigirles la palabra, sino esperar que ellos hablaran primero. Y los capaces de dialogar debían ser gente culta, es decir, que hablaran en latín para comprobar si el aparecido era un auténtico muerto humano y no una apariencia demoníaca. Se sabe que los demonios huyen despavoridos del latinazo eclesiástico. Eso era antes. Ahora, uno entra en ciertas empresas y lo recibe un fantasma: señor o señorita sonriente, de uniforme vistoso, es inútil dirigirles la palabra porque son virtuales, puro invento electrónico cuya voz melosa procede de un infierno digital que no admite diálogo sino obediencia.
Pero decime, Hamlet, qué hago si a mi padre, que tanto visita mis sueños, le da una noche por aparecerse aquí, en este parque. No suelo venir de noche, pero la noche es una bruma que a veces sobreviene como tejida por los árboles.
Algunas tribus primitivas relacionaban los árboles con sus antepasados, o pensaban que eran los mismos difuntos arborecidos o que sus almas habitaban en lo alto de las copas más fuertes. Sus voces eran las del viento entre las hojas. Por eso consideraban criminal talar árboles, algo que podía sembrar desgracias tales como la desaparición de toda la aldea [...].
Flagelándonos con las ortigas de la culpa, rogamos que los muertos nos perdonen. ¿Para qué? Para sentir que fuimos perfectos, para corregir el pasado, para que el espejito nos diga siempre la mentira más zalamera. Porque nuestra propia crueldad es la que más nos atemoriza. Porque necesitamos desesperadamente que alguien nos extirpe remordimientos tardíos. ¿Y acaso uno perdona a los muertos?
Multifacética y controvertida, escribió temas de lo más diversos.
Aquí hago un inciso:
La canción que pongo a continuación no es de María Elena Walsh, sino de ELADIA BLAZQUEZ, QUE INCLUÍ POR ERROR Y QUE ELIDA DE DIEGO ME HIZO VER.
Como siempre me gustó y no pasa de moda, la incluyo igual porque vale la pena su letra.
Las canciones de estas maravillosas compositoras deberían cantarse más en estos momentos en que parece que la corrupción y la prostitución de la humanidad llega a límites inconcebibles.
HONRAR LA VIDA
¡No! Permanecer y transcurrirno es perdurar, no es existir¡Ni honrar la vida!Hay tantas maneras de no ser,tanta conciencia sin saberadormecida...Merecer la vida no es callar y consentir,tantas injusticias repetidas...¡Es una virtud, es dignidad!Y es la actitud de identidad ¡más definida!Eso de durar y transcurrirno nos da derecho a presumir.Porque no es lo mismo que vivir...¡Honrar la vida!¡No! Permanecer y transcurrirno siempre quiere sugerir¡Honrar la vida!Hay tanta pequeña vanidad,en nuestra tonta humanidadenceguecida.Merecer la vida es erguirse vertical,más allá del mal, de las caídas...Es igual que darle a la verdad,y a nuestra propia libertad¡La bienvenida!...Eso de durar y transcurrirno nos da derecho a presumir.Porque no es lo mismo que vivir...¡Honrar la vida!
Brindo por el despertar de las conciencias, porque las autoridades se ocupen más del bienestar de su país, para que los pueblos del mundo recapaciten y depongan rencores en bien de las generaciones venideras.Brindo por todos los que me visitan y dejan su cariñoso saludo, por los que leen y pasan.Brindo por mi familia y mis amigos.Brindo también por mi.Brindo porque sea un año de paz, amor, alegrías y buenas maneras e intenciones.