Fueron 63 días de penitencia, pues los dedos y la mano en sí para mí son esenciales en todo mi quehacer.
Les cuento que quitarlo no fue mejor, puesto que los dolores y la quemazón de la piel de la palma han sido intensos.
Ahora, casi normal, sigo con fisioterapia y ejercicios, no así masajes pues ya es sabido que no aplican un masaje a conciencia en los centros, creo que lamentablemente eso debe pasar en todos lados. Uno porque no tienen tiempo disponible ya que estos centros de fisiatría tienen poco personal y muchos pacientes y otra porque no son especialistas en masaje, cada uno a lo suyo...
Traté de hacerlo yo con la derecha, pero no es lo mismo, puesto que uno se retiene en el punto de dolor, pero siempre es mejor que nada.
Comencé con la pintura… pero no de cuadros.., pinté los zócalos y ventana de mi dormitorio que habían quedado en la primera mano por el pintor. Le ahorré trabajo y terminé con ello por el olor y la ventilación. Justamente hizo mucho frío para dormir con puertas y ventana abiertas para que no se “pegaran”
Ya escribo perfectamente con los 10 dedos y cierta velocidad. También estuve tocando el piano, aunque el 5º dedo está un poco remolón y le falta fuerza.
Jajaja…. La derecha espera pacientemente a la izquierda en la ejecución. Pero va funcionando bien.
No empecé con labores, pues justo fue etapa de lijar y llenar de polvo todo, cosa que hubo que limpiar luego, toda una labor.
Durante el yeso estuve haciendo Shiatsu en el piso, mis pacientes se adaptaron a los cambios ya que era más fácil para mí hacer eso que masaje en la camilla. Ahora ya he vuelto a los masajes, cosa que por otra parte también me beneficia al poner en movimiento mano y dedos.
Lo interesante fue buscarle la vuelta al yeso, para ducharse, vestirse, cocinar, comer, lavar, e ingeniárselas sin ayuda, no porque no me la dieran, sino porque así debe ser, no dejarse estar.
Una experiencia y una superación más, desafíos y reflexiones para encarar las cosas de mejor manera.
Quise poner la foto de la última radiografía pero no lo logré. No quiere subir por alguna causa, pero sigo en mi empeño y tal vez lo logre uno de estos días.
Por ahora quería compartir con todos vosotros, la alegría de estar recuperándome.
Les agradezco su maravillosa, cariñosa y paciente compañía en este tramo de mi vida, que a pesar de no ser grave, fue traumático y me produjo bastante estrés.
¡¡GRACIAS AMIGAS Y AMIGOS!!
