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03 septiembre 2013

CUÁNTOS CUERPOS TIENE EL CUERPO




Si hacemos un promedio de la vida de todos los órganos, nuestro cuerpo tiene alrededor de 15 años. Entonces, si nos renovamos casi por completo, ¿qué significa ser nosotros mismos?

Por Diego Golombek  | LA NACION

La ciencia tiene esas preguntas que te pueden dejar pensando un buen rato, o marearte de tanto vértigo o, también, servir como excelentes frases abridoras para el científico o científica de levante.
Veamos: si se sabe que muchas partes del cuerpo se regeneran, mueren células y nacen otras. ¿puede en algún momento regenerarse el cuerpo entero? ¿Nos queda alguna célula de cuando éramos bebés? ¿Qué edad tienen las diferentes partes del organismo? En resumen: ¿cuántos cuerpos tiene el cuerpo?

El asunto es que no todas las células del cuerpo se renuevan a la misma velocidad. En algunos casos, se sabe con precisión la edad de nuestras células, su crecimiento y su destino. Por un lado, hay partes que nos abandonan muy temprano, son las que están más expuestas al medio externo, y cada tanto dicen adiós cuerpo cruel y son reemplazadas por otras más fresquitas.

Entre ellas, claro, están las células de la piel, que se van flotando alegremente por el aire (sí, gran parte del polvo que vemos en el aire son células muertas de la epidermis). Sin ir más lejos, como buenas lagartijas, renovamos nuestra piel por entero cada más o menos dos semanas -otra que la doctora Aslan y sus tratamientos rejuvenecedores-. Si tenemos algún tipo de herida cutánea, la velocidad de regeneración aumenta hasta cuatro veces. Pero de ninguna manera son las células menos longevas: aquellas que están en la luz del intestino se regeneran cada cinco días, y las que miran hacia la luz de los bronquios, cada entre 1 y 2.


Los huesos y los músculos se renuevan por completo cada unos 10 o 15 años, respectivamente. Una buena noticia, si estamos a dieta, es que cada año perdemos cerca de un 10 % de nuestra grasa. La mala es que lo recuperamos con grasa nueva (y las células adiposas, siempre con mala prensa, viven unos 10 años).

Y veamos un caso polémico: el viejo dogma de la neurociencia de que neurona que para, neurona que cierra o, en otras palabras, que no hay regeneración de neuronas en un cerebro adulto. Desde que el argentino Fernando Nottebohm descubrió que en el cerebrito del canario aparecen nuevas neuronas que generan nuevos cantos, se sabe que en algunas áreas del cerebro nacen nuevas células todo el tiempo, incluyendo el hipocampo, que tiene que ver con los procesos de memoria. La neurogénesis es un hecho, y la idea es entenderla del todo para poder aplicar sus reglas en enfermedades neurodegenerativas. De cualquier manera, es cierto que una vez que se forma el cerebro humano, la mayoría de nuestras neuronas no se renuevan (algo similar ocurre con el corazón adulto, que se renueva bastante poco). Incluso sabemos que el cerebelo es casi tres años menor que nosotros mismos, o sea que esta región del cerebro se desarrolla durante la infancia.

Ojo: que no aparezcan nuevas neuronas no quiere decir que no pueden crecer, cambiar sus conexiones y sus charlas o hasta, en algunos casos, los nervios cortados pueden crecer un par de milímetros diarios.
Así como el cerebro cumple años con nosotros, otros órganos son máquinas de renovarse. El hígado, por ejemplo, puede crecer a lo loco aun cuando se remueva más de la mitad (o más aún) durante una cirugía. Normalmente las células hepáticas se renuevan cada 1 a 2 años.

Pero también podemos entender cómo crece el cuerpo, mirando en cámara lenta las partes más expuestas. Nuestro pelo de la cabeza, por ejemplo, vive como máximo unos pocos años y crece cada día hasta 0,5 mm, más o menos el doble del pelo del resto del cuerpo. 

Uno de los experimentos más interesantes en estas lides lleva el fascinante título de El crecimiento de las uñas: 35 años de observación, firmado por un tal Dr. Bean. Ya se imaginarán que hizo el Dr. Bean: trazó una rayita en la base de la uña y registró el tiempo en que esta rayita tardaba en llegar a la punta del dedo. Así llegó al invaluable dato de que las uñas crecen aproximadamente una décima de milímetro por día (algo más de 3 mm al mes, aunque no todas crecen igual, si no miren la típica uña del meñique del colectivero).

 ¿Cuántos cuerpos tiene un cuerpo, entonces? En definitiva, si hacemos un promedio de la vida de los diferentes órganos, nuestro cuerpo completo tiene alrededor de 15 años. La pregunta es, si nos renovamos casi completamente, qué viene a querer decir ser nosotros mismos, si es que queda algo de ese nosotros. 


Vaya uno a saber. 

El tiempo pasa, nos vamos poniendo tecnos.

01 julio 2013

CUIDEMOS EL HÍGADO



El hígado es el órgano más grande del cuerpo. 

Es primordial dentro de nuestro sistema digestivo. Algunas de sus funciones vitales son: facilita la digestión de las grasas, filtra la sangre de toxinas y transforma los alimentos en energía.

Enfermedades típicas del hígado
  • Hepatitis: es una inflamación del hígado. Algunas causas principales son el exceso de alcohol, infección vírica, intoxicación por medicamentos o productos químicos.
  • Problemas de vesícula: inflamación y formación de piedras. Se produce por una dieta en exceso de proteínas animales (carnes, pescado, huevos y lácteos).
  • Hígado graso: acumulación excesiva de grasa en el hígado. Los factores que favorecen su aparición son los radicales libres, diabetes, colesterol, triglicéridos y obesidad.
  • Enfermedad alcohólica hepática: se produce por la ingesta de alcohol de una manera habitual y que puede derivar hacia cirrosis (degeneración crónica de las células del hígado).
¿En qué puede ayudarnos la alimentación?

Una adecuada dieta para el hígado es imprescindible para la prevención de las enfermedades citadas, así como la desintoxicación de este órgano. También es prioritaria cuando el hígado está afectado para evitar que el daño producido sea mayor. Se han de escoger los alimentos adecuadamente para limpiar el hígado, sobre todo si este está enfermo.

Alimentos adecuados

Quiero destacar la importancia de una alimentación con productos biológicos para el hígado. La ingesta de productos químicos (alimentación y productos químicos del hogar) es una de las causas fundamentales por las que este órgano se enferma, ya que recordemos que cumple una función imprescindible en el filtrado de toxinas.
  • Frutas y verduras, ya que son más fáciles de digerir. Las proteínas vegetales que provienen de los cereales integrales y de las legumbres, tales como tofu, seitán, tempeh, yogures de soja, miso, bebidas vegetales. Derivados lácteos en poca cantidad como yogur, kéfir, queso fresco y requesón.
  • Las grasas insaturadas como el aceite de oliva virgen, aceite de lino, soja o cártamo. Semillas de sésamo, aguacate, nueces, semillas de calabaza. Utilizar la zumoterapia como desintoxicante, así como los caldos de verduras con apio, col, zanahoria, rábano y nabo. Las algas como grandes eliminadoras de metales pesados del organismo.
  • Zanahoria, alcachofa, escarola, apio, rabanito, espinacas, bardana, remolacha, diente de león, achicoria, berros, uva, manzana, peras, ciruela, cítricos y frutos del bosque. Los ajos y la cebolla. La miel de abeja, avena, picles, chucrut y alimentos fermentados.
¿Cuáles son los alimentos que NO nos convienen?

Empezamos por el alcohol ya comentado. Los alimentos procesados que contienen gran cantidad de conservantes y colorantes, que después el hígado debe  asimilar. Exceso en el consumo de proteínas de origen animal. Las grasas hidrogenadas como la mantequilla y la margarina. Los productos lácteos enteros.
Los alimentos envasados y precocinados, ya que suelen contener muchas grasas. El freír las grasas o grasas recalentadas. Los pasteles, tartas, galletas, bollería, caramelos y todo tipo de alimentos ricos en azúcares simples, incluidos aquí los edulcorantes artificiales.
Se ha de minimizar el consumo de alimentos muy salados como el jamón, la panceta, los embutidos, alimentos en salazón y ahumados. Facilitan la retención de líquidos y pueden dañar el hígado, o si este está enfermo lo perjudican aún más.

Dieta para el hígado, pautas básicas
  • Comer en muchas veces y poca cantidad. Las comidas abundantes sobrecargan el hígado.
  • Prestar atención a las comidas reutilizadas, ya que si no han tenido un buen proceso de conservación, pueden generar agentes patógenos contaminantes.
  • Los alimentos animales crudos o semi crudos han de ser bien escogidos, ya que también son una fuente de infecciones a una escala que no podemos apreciar.
  • Lavar bien las frutas y verduras, si estas no son de producción ecológica.
  • Incrementar el consumo de alimentos frescos, de temporada, de cercanía y lo más libres de posibles pesticidas.
  • Los productos químicos que utilizamos habitualmente en el hogar también son perjudiciales para el hígado.
  • Una automedicación o la utilización irresponsable de los medicamentos, genera tóxicos e inflamación en el hígado.
¿Sabías que...?

Un hígado colapsado te puede generar excitación, nerviosismo e irritabilidad. Su emoción es la ira. Si este órgano no funciona correctamente tendrás falta de claridad de pensamiento, sentirás fatiga, con la consecuente reducción de energía, quitándote entusiasmo, ambición y las ganas de hacer cosas.
En todos los casos le recomendamos consultar con su médico, terapeuta u otro profesional de la salud competente. La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. 



Coaching Nutricional & Bienestar. Experto en Alimentación y Nutrición Saludable. Programa para Bajar de Peso, sin Dietas Restrictivas, Aburridas e Impersonales.



Mientras terminan de reparar mi ordenador los dejo con este interesante artículo. 
Sé que les debo la segunda parte del paseo... volveré...