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06 septiembre 2015

¿QUÉ SE ESCONDE DETRÁS DE UNA GANGA?


Publico este artículo pues estoy convencida de que si cada uno de nosotros pensara cuando compra una "ganga" en lo que hay detrás seguramente no la compraría...
http://www.lanacion.com.ar/1825060-que-se-esconde-detras-de-una-ganga Sábado por la tarde en Londres. La vidriera de un local de Oxford Street exhibe un par de sandalias negras. ¿El precio? Cinco libras, o sea menos de ocho dólares. Sobre la misma calle, una marca de cosméticos de moda está lanzando su más novedoso labial, con purpurina de mica. En el supermercado de al lado, hay una oferta de excelentes tés importados de Assam, una región del noreste de la India.
¿Buenas ofertas? Sin duda que sí. ¿Pero qué pasaría si nos enteráramos de que todos esos productos son producidos por personas, a veces niños, forzados a trabajar contra su voluntad, a vivir en la miseria, y atrapados en un circuito mortal de explotación? ¿Qué pasaría si supiéramos que esos productos probablemente fueron fabricados para nosotros por esclavos?
No hace falta que crean en mi palabra. Basta con chequear la lista que confecciona el gobierno federal de Estados Unidos de productos sospechados de ser fruto del trabajo esclavo o infantil. La extensa lista de 134 productos provenientes de 73 países incluye desde cocos cosechados manualmente en Filipinas hasta diamantes de las minas de Angola. Y si a esa lista se agregan las evidencias reunidas por las ONG mundiales contra la esclavitud, el abanico de productos se amplia significativamente y abarca también cosméticos, pescado, té, y muchas otras categorías. No se salva casi nada.

La esclavitud lejos está de ser parte del pasado. Según la organización Walk Free, actualmente hay casi 36 millones de esclavos en el mundo, la cifra más alta de la historia de la humanidad, equivalente a la suma de todos los habitantes de Chile, Bolivia y Paraguay. El esclavismo es un negocio en vertiginoso crecimiento que mueve más de 150.000 millones de dólares al año, tres veces las ganancias anuales de la empresa Apple.
La mano de obra barata, la esclavitud, la servidumbre por deudas y la trata de personas están interconectadas y tienen un denominador común: la vulnerabilidad. Las víctimas no conocen sus derechos y se someten porque piensan que no pierden nada. Nadie les aclara que deberán pagar con su propia libertad, el precio definitivo.
La India, por ejemplo, es hogar de 14 millones de esclavos, casi la mitad de todos los que hay en el mundo, según cifras de Walk Free. En las colinas de Jharkhand está ubicada la mina de mica más grande del mundo. La mica es un mineral brillante cada vez más demandado por sus usos en cosméticos, teléfonos celulares y pinturas. Un informe reciente reveló que la mayor parte de la mica de las colinas de Jharkhand es extraída por niños que en algunos casos tienen 11 años. Trabajan descalzos, expuestos a víboras y escorpiones, y son candidatos firmes a contraer enfermedades respiratorias. Y cuando los túneles de las minas colapsan, muchos mueren atrapados bajo los escombros. Esos niños ganan 5 rupias, o sea 0,08 dólares, por kilo de mica extraída. Hay alrededor de 5,5 millones de niños esclavos en todo el mundo.

Existen informes recientes que resaltan las penurias de los inmigrantes birmanos en Tailandia, quienes son traficados y esclavizados para pescar los camarones que terminan en nuestras mesas. Esos birmanos viajan a Bangkok con la promesa de un buen trabajo, pero terminan siendo vendidos por menos de 200 dólares a los brutales capitanes de los "pesqueros fantasma", que los obligan a vivir en altamar y que muchas veces no los dejan tocar tierra durante más de 18 meses. Tailandia es el principal exportador mundial de camarón, con exportaciones anuales de 500.000 toneladas por un valor de 7.300 millones de dólares. En Tailandia, el esclavismo y la industria pesquera están tan imbricados que sin trabajo esclavo, las exportaciones de productos de mar de ese país probablemente se derrumbarían.
A pesar de que son actividades de naturaleza completamente distinta, el mecanismo de explotación subyacente es asombrosamente similar, y tienen las mismas raíces: la pobreza, la negligencia, y sobre todo, la corrupción. Pero la pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿quién fogonea el tráfico de esclavos de la era moderna? Todo empieza en la cadena de suministros.
Las grandes corporaciones multinacionales dependen cada vez más de extensas y complejas redes de proveedores, empleadores y subcontratistas. Esa intrincada red de relaciones comerciales es muy permeable y allí suele esconderse el esclavismo. Una economía globalizada exige estándares y regulaciones también a escala mundial. Así como existen para otras industrias, ¿por qué no para impedir que la esclavitud se cuele en la cadena de suministro?
Por supuesto que una normativa de alcance global no es la única respuesta. Si usamos las fuerzas del mercado para el bien, los cambios serían más drásticos e inmediatos. Pueden pasar años hasta que los gobiernos aprueben las leyes necesarias -para después no hacerlas cumplir nunca-, mientras que una gran corporación tiene en sus manos la posibilidad de cambiar de proveedores de un día para el otro, con gran impacto en el mercado, y transformando las vidas de millones de individuos en virtud del modo en que eligen su fuente de suministros.
Algunos dirigentes empresarios ya han dado pasos muy audaces. Una empresa británica líder en la industria de los cosméticos acaba de eliminar la mica de toda su línea de productos, tras enterarse de que mineral extraído en la India suele ser fruto del trabajo infantil y de niños esclavos. Otros han abordado el problema de manera distinta. Algunas empresas del sector alimentario están haciendo una reevaluación de su cadena de suministro, y trabajan codo a codo con las comunidades locales -como ocurre en Costa de Marfil-, para asegurarse de que los niños no abandonen la escuela, y así evitar que sean explotados en las plantaciones de cacao. Lo mismo está empezando a pasar en la región de Assam, en la India, de donde proviene una parte importante del té que se consume en el mundo.
El sistema económico globalizado actual nos da acceso a productos baratos y crea puestos de trabajo en todo el mundo, pero no está en sintonía con la agenda de los derechos humanos. Mi esperanza es que las corporaciones multinacionales se pongan a la vanguardia de la lucha contra la esclavitud.
En mi opinión, la solución es clara: la creación de un certificado de "libre de esclavitud" que les dé a los consumidores la seguridad de no estar financiando el esclavismo de la era moderna. Ese certificado debería ser de alcance mundial y obligaría a las corporaciones a examinar atentamente su cadena de suministro. Si las grandes empresas se suman, todo esto es posible y factible. Y mi compromiso es lograr que eso ocurra.
Por Monique Villa
Traducción de Jaime Arrambide

18 febrero 2008

PONGO ESTO PERO PODRÍA PONER MUCHO MÁS

* Gráfico de:
http://mariacenteno.com/

Ningún país escapa a ello, aquí mismo en España, sea la región que sea, existen esos contrastes.
La palabra contrastes, no me alcanza; diferencias, desniveles, tal vez, pero no. No hay palabras para expresar tanta vanidad por un lado, y tanta necesidad por otro.
Parece que estuviéramos en épocas de los césares, en fin que con otro nombre, ningún presidente, ningún rey, ningún obispo o papa, se hace carne de las necesidades de los “Supernecesitados”. Y hablo de los "Supersupernecesitados".
Si hasta el banco de cada ciudad, la banca de cada país o nación, la banca internacional destinan su dinero a muchas causas, en las que por supuesto obtienen ganancias y comprendo que así debe ser. Pero poco se preocupan de apoyar a instituciones que sin fines de lucro solicitan sus favores para obras que requieren inversión pero que no les rinden superbeneficios.
La economía mundial parece que está empeñada en aplastar desde la clase media baja para abajo, y bien abajo, valga la redundancia, a todos.

Aunque las ONG traten de paliar, Cruz Roja o Cáritas colaboren, los que donan de buena fe ayuden, los médicos sin fronteras traten de paliar los males y los voluntarios de por aquí, allá y del mundo se presten desinteresadamente, algunas monjas o curas excepcionales se involucren.., realmente no alcanza.
Lo peor es que ya vemos los horrores que nos muestran fotógrafos, periódicos o televisión como algo cotidiano y poco a nada se hace.
Todo subsiste porque no hay medios para estas personas, a lo sumo suscita un comentario de: “pobres, que terrible..”

En fin que esta crónica va de:“pongo esto pero podría poner mucho más”, porque uno se queda corto al ver tanta necesidad en sin techo, sin agua, sin comida, niños, ancianos, trabajadores, negros, blancos, mestizos, hospitales, justicia, enseñanza, aldeas, ciudades, países, naciones, el mundo todo... sin la más mííínniiimmmaaa subsistencia. Porque ver un hecho puntual no dimensiona la gran tragedia de esta gente.

Esta imagen vale más que mil palabras: de una u otra manera la tierra se está muriendo para abrevar una pequeña parte de ella...

Estos pensamientos surgieron al leer en lo de:

http://abuelaciberlanuevaunion.blogspot.com/

el artículo sobre los nuevos PC y móviles que han salido al mercado.

Algunos dirán: "Son espectaculares: de oro y platino con incrustaciones de piedras preciosas.." "Un dineral.."
Conviene leerlo para ver hasta donde llega la estupidez humana, la vanidad, la acumulación inútil de riquezas aquí, allá y acullá, la maravillosa innovación de los fabricantes que especulan como si de venta de armas o drogas se tratara.
No es lo mismo ya lo sé. Aunque produce el efecto de una droga, incita a la gente a querer sin poder, a desear o soñar utopías, algunas veces a corromperse sin saber que de todos modos no se podrá llegar a tenerlos, también incita a venderse o a vender hasta a sus propios hijos, hurtar, robar, secuestrar, matar, para obtener cosas. También desquicia, enferma y stresa a los menos equilibrados, a los más vulnerables.

Me meto "en camisa de once varas" pero todo está ahí.

Claro que si de esta inversión se derivara algo para los "Supersupernecesitados", eso sería fenomenal, pero no creo que estén dispuestos ni siquiera a destinar un 1% a tal efecto.

Bueno vuelvo a mi protesta. Que no me dio risa, les juro, porque muchos harían la clásica broma de “me lo compro para mi cumple”, o “regálame uno de estos” es decir no cabe en mí tomar en solfa una situación que va más allá de mi comprensión y por cierto de la de muchos.
Que hay que hacer circular un pedido a las autoridades. Involucrarse e involucrarlos por algún medio en ello.
La situación se agrava cada minuto en el mundo. Me gustaría que, aparte de hacerse retórica en época de elecciones, se tomara esto como el compromiso de cada uno para con su propio país, no solo en lo que implica llegar al PODER.

PODER: ¿Qué clase de poder quieren, queremos? ¿El poder del triunfo que se diluye a los pocos días de obtenerlo? ¿O el verdadero PODER HACER ALGO POR EL BIEN DE CADA PAÍS? Es más, de SU propio país.
Espero que no solo “luchen” por el “poder”, espero que TODOS: los políticos y también los electores: trabajen, piensen, acuerden, voten, ideen soluciones y breguen por el bienestar del lugar donde viven y los que lo habitan, sean de donde sean y del sector, opinión o creencia que sean.

Es más que gane quien gane en vez de seguir confrontando lleguen a anuencias para poder llevar a cabo conjuntando ideas ese bien que tanto necesita el mundo.

“PONGO ESTO PERO PODRÍA PONER MUCHO MÁS..”