Jiangyong Nü Shu es probablemente el único sistema de escritura
del mundo sólo para mujeres. Es un lenguage “secreto” cuyo origen se debe a la
prohibición que sufrían las mujeres Yao (Iu Mien) de Jiangyong (Hunan, China)
para aprender a leer y escribir en “Nan Shu”, el “lenguaje de los hombres” o
escritura china tradicional.
Los caracteres Nü Shu son romboides, diseñados con finos y
regulares trazos que parecen más insectos que letras. De hecho, los caracteres
son denominados “escritura de hormiga” o “escritura de mosquito de patas
largas”. La delgadez del trazo suele demostrar la habilidad de quien lo
hace.
Dado que estos caracteres sólo los usan las mujeres se denominan académicamente “Nü Shu” o “escritura de mujeres”. Se sabe que su origen es antiguo aunque, al no existir fuentes (pues era un “secreto”), es imposible determinarlo.
Dado que estos caracteres sólo los usan las mujeres se denominan académicamente “Nü Shu” o “escritura de mujeres”. Se sabe que su origen es antiguo aunque, al no existir fuentes (pues era un “secreto”), es imposible determinarlo.
Nü Shu se basa en un dialecto local (Chéngguān) del idioma Iu Mien (Yao) y a diferencia de los caracteres chinos tradicionales, el idioma de las mujeres es prácticamente una transcripción fonética del dialecto (tonal).
La escritura dispone de unos 400 caracteres/fonemas con los que
normalmente se compone textos que pueden llegar a los 1.000 caracteres en total
(2.000 en algunos “libros de tela”). Se escribe de arriba a abajo, o en caso de
aparecer en horizontal (por ejemplo, bordado en un cinturón) de derecha a
izquierda.
El Nü Shu se transmitía oralmente de generación en generación
de mujeres, incluyendo familiares y amistades. Está vinculado a aspectos
“femeninos” como matrimonios, nacimientos, tradiciones populares o
autobiografías y poemas de amor, melancolía y añoranza. También puede bordarse
en ropas y textiles o ser usado como patron de adorno (por ello el uso de las
comillas en “secreto”: se supone que las mujeres intentaban “imitar” la
escritura real y los hombres no daban ninguna importancia a su juego).
La mayoría de los ejemplos que se conservan pertenecen a la categoría “Cartas del Tercer Día”: textos en tela que eran entregados a las recién casadas al tercer de su matrimonio por sus madre o hermanas (consanguíneas o por juramento). Estos textos contenían poemas, canciones, consejos y buenos deseos.
Durante la invasión japonesa la escritura de mujeres fue
prohibida porque los japoneses temían que pudiese ser usada para encriptar
mensajes. Posteriormente, durante la Revolución Cultural, el gobierno chino
prohibió muchas tradiciones folklóricas y sus manifestaciones y ordenó destruir
las telas con bordados Nü Shu (el famoso “nothing can stand without
destruction” de Mao).
Desde que las mujeres tuvieron acceso a la cultura sin
-”apenas”- discriminación, la transmisión oral del Nü Shu se cortó: por fin
podían aprender sin restricciones “Nan Shu”, la escritura de los
hombres.
Yang Huanyi, la última persona experta en este lenguaje escrito murió el 23 de Septiembre del 2004 a la edad de 98 años pocos años después de protagonizar “Nu Shu: A Hidden Language of Women in China“, un documental de Yue-Qing Yang rodado en 1999 mostrando el mundo oculto del Nü Shu, el lenguaje de las mujeres.
Yang Huanyi, la última persona experta en este lenguaje escrito murió el 23 de Septiembre del 2004 a la edad de 98 años pocos años después de protagonizar “Nu Shu: A Hidden Language of Women in China“, un documental de Yue-Qing Yang rodado en 1999 mostrando el mundo oculto del Nü Shu, el lenguaje de las mujeres.
La escritura cobró protagonismo internacional tras el éxito del
muy recomendable “Snow Flower and the Secret Fan” una dura
historia sobre la situación de dos mujeres en la China del s. XIX, en la que las
protagonistas comparten sus experiencias (por ejemplo, el vendado de sus pies), canciones y
relatos usando Nü Shu .
Tras el éxito del documental y del libro y dentro de la
reciente dinámica de recuperar las viejas tradiciones , el gobierno chino puso
en marcha varias medidas para salvaguardar este lenguaje, como convertirlo en
imán cultural para el turismo cultural sostenido a la región y en un motivo de
souvenirs “hechos a mano” para exportar.
Las subvenciones internacionales empezaron a llegar (2007) y se intentó crear escuelas en las que estudiarlo y enseñarlo, empresas familiares donde diseñar textiles tradicionales con bordados en Nü Shu y hasta un museo para mostrar los trabajos supervivientes (por ejemplo, varias Cartas del 3er día de cientos de años de antigüedad), pero tras la muerte de Yang Huanyi, la última auténtica experta , el idioma era oficialmente una lengua muerta.
Las subvenciones internacionales empezaron a llegar (2007) y se intentó crear escuelas en las que estudiarlo y enseñarlo, empresas familiares donde diseñar textiles tradicionales con bordados en Nü Shu y hasta un museo para mostrar los trabajos supervivientes (por ejemplo, varias Cartas del 3er día de cientos de años de antigüedad), pero tras la muerte de Yang Huanyi, la última auténtica experta , el idioma era oficialmente una lengua muerta.
El fin de la transmisión oral plantea ciertas dudas sobre los
proyectos:
- dado que nadie más aparte de algunos académicos conocen en profundidad el lenguaje de las mujeres, el emergente mercado basado en el Nü Shu es una pequeña mentira; mucha gente escribe -o mejor dicho transcribe- los libros de tela que se exportan desde la región a todo el mundo sin ser capaces de entenderlos. Pasará bastante tiempo antes de que los jóvenes vuelvan a usar Nü Shu, y su función será totalmente diferente (más cercano a bordar el logo de, por ejemplo, Nike o Adidas a una prenda de vestir: marca/producto).
- los hombres están monopolizando los proyectos, lo cual es cuanto menos incoherente teniendo en cuenta que el “lenguaje de mujeres” nació como respuesta de género a la opresión/represión ejercida por éstos.
EL OLVIDO ES LA AUTÉNTICA MUERTE.
Fuentes:
Xanfarín.com
Revista de Artes n° 28




