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02 abril 2018

MARTA INÉS MINOUJIN - ALFAJORES HAVANNA

Lobo Marino hecho con el envoltorio de papel  de alfajores Havanna

En la década de 1940, Sisterna experto confitero de la famosa confitería Los dos Chinos que vivía en la Capital,  llega a Mar del Plata donde rápidamente se asoció con Demetrio Elíades, dueño de la Confitería Bailable  Havanna situada en el centro de la ciudad. Ésta había recibido su nombre en honor a la capital de Cuba, llamada en alemán "Havanna".
El año 1947 pasó sin sobresaltos para los habitantes de Mar del Plata. El mundo empezaba a reordenarse tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Perón transitaba su primera presidencia, el Casino de Mar del Plata y la Ruta 2 que era la ruta obligada para llegar de Buenos Aires, estaban por cumplir 10 años y Mar del Plata era el destino del turismo popular. Esto le iba a cambiar la cara a la metrópolis costera.
La confitería bailable Havanna, ubicada en pleno centro  cerraba sus puertas para convertirse en una fábrica de alfajores.
En enero de 1948 se abrió al público la fábrica, en ella trabajaban tres hombres y dos mujeres como operarios. El costo de los alfajores blancos era de 15 centavos y los de chocolate de 20.


El primer día de venta se hizo una caja de 220 pesos, despuès de ese momento todo fue cuesta arriba y el alfajor se convirtió en uno de los símbolos más destacados de Mar del Plata.
 Los productos de la Confitería Havanna eran elaborados con la misma receta utilizada hasta el presente. Después de los alfajores de chocolate, otras variedades se fueron incorporando. Los alfajores Havanna se convirtieron en un clásico para los turistas que veraneaban en la ciudad costera  a donde ya concurrían extranjeros atraídos por “La ciudad feliz” como se la llama
Habanna de chocolate
En 1998 fue vendida a Exxcel Group por U$S 85 millones, tenía 130 negocios entre Mar del Plata y la Capital , con 300 empleados fijos y otros 300 adicionales durante el verano, ya  que era el grueso de ventas y  para todos los turista era clásico llevar a sus familias y amigos cajas de alfajores Havanna de regalo, surtidos o de un solo gusto.
Mar del Plata seguía en su apogeo recibiendo a artistas destacados del exterior y del país más gente de alcurnia que también aprovechaba para comprar y edificar suntuosos chalets con vista al mar.

Hacia el año 2003, Havanna había caído en deudas alcanzando los U$S 30 millones a raíz de la Crisis Económica Argentina de 2001. Como resultado, Exxcel Group vendió nuevamente la compañía a un grupo inversor argentino llamado "Grupo DyG" conformado por Guillermo Stanley, Carlos Giovanelli y Crhistian Colombo.


En tanto ya se habían abierto confiterías en varios puntos del país y del exterior, donde se servía al público el clásico alfajor y conos de dulce de leche, galletitas y otros de elaboración propia, más las clásicas cajas para regalar, por lo que no era necesario venir cargados de Mar del Plata con los “obsequios”


En el año 2014 Marta Inés Minoujin, admirable artista plástica inaugura esta escultura de lobo marino realizada íntegramente con los envoltorios de los famosos alfajores Havanna.
 lobo marino realizado en hierro y metal desplegado recubierto por 80.000 envoltorios de alfajores Havanna.

Nacida en Buenos Aires el 30 de enero de 1943, es conocida por sus obras vanguardistas producidas principalmente en los años 60,70, y 80.

Marta y los colores.

Su obra de carácter conceptual, pop, psicodélico y de acción, se ha convertido en el paradigma de la generación.
Estuve en el museo del mar donde se encuentra del mencionado lobo marino.


Sus declaraciones siempre fueron seguras y revolucionarias como su arte:

“A mí primero me pasó que era como un existencialista que se quería suicidar, y era todo negro y horrible. Cuando me hice pop empecé a gozar de vivir en arte. Es un espacio que yo me inventé, en el cual soy feliz. En cambio, en la vida cotidiana no soy tan feliz. No es una desesperación como Modigliani, Camille  Claudel o Van Gogh. Esa desesperación ya la pasé, por el hecho de haber vivido en los 70 y haber sido contemporánea de los Beatles y los Rolling Stones, las minifaldad y los colores lindos. Ya soy Happy y me tomo la vida como una cosa multicolor. Y quiero que todos hagan eso. No tengo miedo al ridículo o al papelón. Lo mío es el arte imposible: Las Cataratas del Iguazú de Vodka, podría ser”


Su imaginación como en otras obras es cautivante porque: ¿Quién hubiera imaginado hacer esta maravilla con los envoltorios de algo tan clásico como los alfajores Havanna?


9 comentarios:

  1. Que ricos tienen que estar esos alfajores. Muy curioso el material con el que está hecha la escultura del lobo marino pero lo habrán recubierto con algo para que la lluvia no lo estropee.Besicos

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  2. Así es, tengo entendido que se había estropeado un poco y tuvieron que quitar y reponer algunos, creo que se nota en las fotos, para luego recubrirlo mejor para impermeabilizar. Besos y gracias por pasar.

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  3. CHARO: Los alfajores especialmente estos gustan a todos, yo no soy muy amante del dulce, generalmente como de fruta pero no de Havanna. Me gustan más los alfajores Cordobeses que tienen otra textura y la fruta que les ponen es más rica y variada.

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  4. Reciclar creando belleza.
    Una maga.

    Los alfajores son bombas calóricas... yo soy más de salado.

    Besos.

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  5. TORO SALVAJE: Es increíble la imaginación desbordante de Marta Minoujín. Yo también prefiero lo salado y lo dulce que no sea tan dulce. Saludos, gracias por venir.

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  6. Independientemente, apreciada RosaMaría, de la preferencia de muchos por lo salado, es indiscutible que los alfajores argentinos de Córdoba, Mendoza, Buenos Aires o de donde fueren, son riquísimos.
    No me habría imaginado que con los envoltorios se pudiera hacer además algo tan hermoso y llamativo.

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  7. ESTEBAN LOB: Veo que probaste algunos! Respecto a la escultura, Marta Minoujin es tan creativa que realiza cosas impensables y en lugares también impensados. Yo la admiro me admiro con lo que hace. Beso y gracias por venir.

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  8. Nooooooooooooooooooooooooooooo
    Soy adicto a ellos. No he comido 80,000 como para hacer otra escultura (muy original, por cierto) pero por ahí andará la cosa. ¡Qué buenos que están!

    Muy interesante la historia, tanto la de la fábrica como la de la artista. ¿Se los comería ella sola?

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  9. jajaja... No imaginaba que tuvieras ese gusto! Imagino que la fábrica habrá provisto los envases al ver el proyecto y que también se habrá comido unos cuantos. Besos y gracias por venir

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Me alegra tu visita. Gracias.