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26 noviembre 2013

LAS AGUAS Y EL SIMBOLISMO ACUÁTICO


Como siempre recomiendo esta revista que trae artículos muy interesantes. Éste es de la misma y como es más extenso les dejo el enlace:  
http://www.revistadeartes.com.ar/revistadeartes32/antropologia_eliade_simbolismodelasaguas.html

Las aguas y los gérmenes
En una fórmula sumaria, podría decirse que las aguas simbolizan la totalidad de las virtudes; son fons et origo, la matriz de todas las posibilidades de existencia. "Agua eres la fuente de toda cosa y de toda existencia", dice un texto indio, sintetizando la larga tradición védica. Las aguas son los cimientos del mundo entero; son la esencia de la vegetación, el elíxir de la inmortalidad, semejantes a la amrita; aseguran larga vida creadora y son el principio de toda curación, etc. "¡Que las aguas nos traigan el bienestar!", rogaba el sacerdote védico. "¡Las aguas, en verdad, son curadoras; las aguas expulsan y curan todas las enfermedades!".
Principio de lo indiferencial y de lo virtual, fundamento de toda manifestación cósmica, receptáculo de todos los gérmenes, las aguas simbolizan la sustancia primordial de la que nacen todas las formas y a la que vuelven, por regresión o por cataclismo. Fueron al comienzo, retornan al final de todo ciclo cósmico, existirán siempre -aunque nunca solas- porque las aguas son siempre germinativas, encerrando en su unidad no fragmentadas las virtudes de todas las formas.
En la cosmogonía, en el mito, en el ritual, en la iconografía, las aguas llenan la misma función, cualquiera que sea la estructura de los conjuntos culturales en los que se encuentran: proceden a toda forma y sostienen toda creación. La inmersión en el agua simboliza la regresión a lo preformal, la regeneración total, el nuevo nacimiento, pues una inmersión equivale a una disolución de las formas, a una reintegración en el modo indiferenciado de la preexistencia; y la salida de las aguas repite el gesto cosmogónico de la manifestación formal, el contacto con el agua implica siempre la regeneración; por una parte, porque la disolución va seguida de un nuevo nacimiento", por otra parte porque la inmersión fertiliza y aumenta el potencial de vida y de creación.

El agua confiere un "nuevo nacimiento" por un ritual iniciático, cura por un ritual mágico, asegura el renacimiento post mortem por rituales funerarios. Incorporado en sí todas las virtualidades, el agua se convierte en símbolo de vida (el "agua viva", rica en gérmenes, fecunda la tierra, los animales, la mujer). Receptáculo de toda virtualidad, fluido por excelencia, soporte del devenir universal, el agua es comparada, o directamente asimilada con la luna. Los ritmos lunares y acuáticos están orquestados por el mismo destina: gobiernan la aparición y desaparición periódicas de todas las formas, dan al universal devenir una estructura cíclica.

Por eso, desde la prehistoria, el conjunto luna-agua-mujer era percibido como el círculo antropomórfico de la fecundidad. En los vasos neolíticos, era representada por el signo vvv que es también el más antiguo jeroglifo para el agua corriente. Ya en el paleolítico, la espiral simbolizaba la fecundidad acuática lunar; marcada sobre ídolos femeninos, homologaba todos estos centros de vida y de fecundidad. En las mitologías amerindias, el signo glífico del agua, representado por un recipiente lleno de agua en el que cae una gota proveniente de una nube, se encuentra siempre asociado a emblemas lunares. La espiral, el caracol (emblema lunar), la mujer, el agua, el pescado, pertenecen constitucionalmente al mismo simbolismo de fecundidad, verificable en todos los planos cósmicos.
El riesgo de todo análisis es fragmentar y pulverizar en elementos separados lo que para la conciencia que los representó componía una sola unidad, un cosmos. El mismo símbolo indicaba o evocaba una serie entera de realidades que no son separables y autómatas salvo en una experiencia profana. La multivalencia simbólica de un emblema o de una palabra perteneciente a las lenguas arcaicas nos hace observar continuamente que, para la conciencia que los forjó, el mundo se revelaba como un todo orgánico.
En sumerio, a significaba aguas, pero significaba igualmente "esperma, concepción, generación". En la glíptica mesopotámica, por ejemplo, el agua y el pez simbólico son los emblemas de la fecundidad. Todavía en nuestros días, entre los primitivos, el agua se confunde (no siempre en la experiencia corriente, pero regularmente en el mito) con el semen viril. En la isla de Wokuta, un mito recuerda cómo una muchacha perdió su virginidad por que dejó que la lluvia tocase su cuerpo; y el mito más importante de la isla Trobriand revela que Bolutukwa, la madre del héroe Tudava, se hizo mujer a consecuencia de algunas gotas de aguas caídas de una escalinata. Los indios prima de Nuevo México tienen un mito semejante: una mujer muy hermosa (la tierra madre) fue fecundada por una gota de agua caída de una nube.

6 comentarios:

  1. Interesante entrada sobre la imprescindible agua. Me ha gustado eso de que la tierra fue fecundada por una gota de agua, ¿será por eso que nuestro cuerpo tiene alrededor del 65% de agua?...........;-))
    BESICOS

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    1. Hay tantos misterios en el Universo!! Pues digamos que sí... Besos grandotes.

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  2. Yo me encuentro mejor en el agua que fuera de ella.
    Es algo impresionante.
    En la piscina, en un río, en el mar, en una bañera....

    Besos.

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    1. Me alegra que disfrutes en el agua... Seguro te agregará más ideas para tus poesías... Besos.

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  3. Soy agua nosotros mismos. No me extraña que se le haya dado tanta importancia en varias épocas y en diferentes culturas.

    Me uno a Toro Salvaje, a mí lo que me cuesta es salir del agua.

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    1. No hay duda de ello... Seguro que en tus viajes te das tiempo para una inmersión... También haces submarinismo o solo vas por tierra en ellos?
      Besos.

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Me alegra tu visita. Gracias.